Fuerzas Armadas: ¿preparadas solo para la guerra o efectivo instrumento para, además, asegurar la paz y seguridad estatal?

 

 

En el prefacio de la obra Epitoma Rei Militaris, que data de proximadamente del año 390 A. C., el autor romano Flavio Vegecio señala que si se quiere la paz, se debe estar preparado para la guerra. Unida al constante debate sobre el sentido de la existencia de las Fuerzas Armadas (FF.AA.), la afirmación nos ha llevado a reflexionar sobre los fundamentos del uso de la fuerza militar, de cara a los desafíos del siglo XXI. En otras palabras, a razonar acerca del verdadero significado de su existencia en el actual escenario internacional.
¿Están ellas destinadas a servir fundamentalmente para la guerra —la fase más extrema del conflicto— o bien su servicio es permanente y necesario, la mayor parte del tiempo, asegurando la paz? Al hacerlo, interesa despejar si a través de la defensa nacional —función vital del Estado— existen principalmente para la guerra. De allí, podríamos deducir que el principal objetivo de un ejército es solo ganar la batalla terrestre, o bien plantear que la función más
amplia y adecuada del uso de la fuerza militar —expresión de la defensa nacional— es asegurar permanentemente la paz y, en circunstancias extremas, participar y vencer en la guerra,  entendiendo esta como violencia organizada llevada a cabo por organizaciones políticas, que hoy son, principal aunque no exclusivamente, los Estados.
En consecuencia, podríamos plantear que las FF.AA. existen más que nada para asegurar la paz, que posibilita el desarrollo de un Estado-Nación, y deben encontrarse preparadas tanto para asegurarla en un continuo, así como en la guerra —en su modalidad más extrema— conseguir el objetivo político requerido. Entre la paz y la guerra existen además otras funciones del uso de la fuerza, que en el caso de Chile se encuentran definidas en la Constitución Política y en la legislación vigente, como en el caso de las diversas modalidades de las operaciones de paz (Capítulos VI y VII de la Carta de las Naciones Unidas), así como en situaciones de emergencia y catástrofes naturales. En este amplio espectro de la paz y la guerra, las FF.AA. deben ser altamente eficientes y constituyen un elemento vital del poder nacional en todo tiempo.
En vista de lo anterior, a modo de introducción, deseo plantear la estricta relación entre la finalidad de un Estado, como forma de organización política, y la seguridad, el desarrollo y el bienestar, variables que le dan contenido al bien común, expresando que la función defensa es parte constitutiva de la seguridad en el sentido amplio del término, y que es permanente tanto en la paz como
en circunstancias extremas, en la guerra. A continuación, definir o explicitar las principales características del actual escenario internacional, para preguntarnos cuáles son las principales funciones de la defensa nacional y su contribución a la seguridad del Estado. Finalmente, establecer los principales desafíos del uso de la fuerza militar en el actual escenario internacional.
John Griffiths Spielman**
Doctor en Estudios Americanos, USACH.; M.A. Security Studies,
Georgetown University.

El estudio completo lo puede seguir en éste link:

Fuerzas Armadas: ¿preparadas solo para la guerra o efectivo instrumento para, además, asegurar la paz y seguridad estatal?